‘Leandro Díaz’, un canto al amor y a Matilde Lina

“ego no le puedo negar que he sufrido de tristeza. Hace muchos años me pregunté ¿para qué me tiene Dios aquí en la Tierra si no puedo ver? Pues para componer. Y si Dios no me puso ojos en la superficie, fue porque se demoró lo suficiente poniéndolos en mi alma. Desde entonces, todo lo que describo en mis canciones lo veo así: con los ojos del alma”.

Esta frase del maestro Leandro Díaz, publicada en El País de Cali, resume lo que fue: un hombre de campo que sin ver pudo escribir frases maravillosas como “cuando Matilde camina hasta sonríe la sabana”. Se refería a Matilde Lina, su gran amor. Nunca la vio caminar, seguro oía cómo daba sus pasos y así creó una de las canciones más hermosas del vallenato.

Su historia se verá desde el 19 de septiembre en el canal RCN, a las 9:30 p. m., de lunes a viernes. La serie se llama ‘Leandro Díaz’ y es una versión libre del libro Leandro, del escritor Alonso Sánchez Baute.

Tiene una magia especial, no solo por la música, sino porque mostrará cómo un hombre pasó 85 años en esta tierra haciendo poesía, pese a que, al retener que era ciego, su creador prácticamente dejó de ponerle cuidado y su mamá, con el tiempo, se alejó de él.

De las más de 300 canciones que hizo, 110 fueron grabadas, y el encargado de interpretar las creaciones del maestro en la producción es el cantante vallenato Silvestre Dangond, el protagonista, estrenándose como actor y asumiendo con tinglado su personaje.

Es más, si los televidentes que la verán piensan que lo más difícil para él fue la ‘ceguera’, no es cierto.

“El público creerá que la ceguera es lo más difícil, pero ego me acostumbré a cerrar los ojos y disfruto mucho cuando lo hago. Cuando dicen acción y cierro los ojos, es mi mundo, es el mundo de Leandro, un mundo del que no quisiera despertar porque el personaje está dejando en mí muchas cosas: su gran corazón, su humildad, sus ganas de echar para adelante, nunca se amedrentaba, siempre con una sonrisa en el rostro, veía la historia de una forma alegre. Y a veces, adrede, mando a repetir cosas porque es que me gusta mucho estar en los pies del maestro Leandro”, dijo Dangond en el lanzamiento de la producción.

De esta serie se empezó a dialogar hace casi dos años, pero la pandemia la retrasó. El mismo Dangond pensó que el proyecto se había suspendido. Grabado en La Junta, Pueblo Bello, Urumita y San Juan del Cesar, entre otros municipios costeños, Laura de León le da historia a Matilde Lina.

(Tal vez quiera leer: La rebeldía del rock / columna El otro lado)

Conocida por sus papeles en ‘La ley del corazón’, ‘Todo es prestao’, ‘La luz de mis ojos’ y ‘Pa’ quererte’, entre otros, con personajes que agradece, dice que este, el de Matilde Lina, la ha llevado a “aprender muchas cosas y a reconocer otras tantas. La carga emocional es muy grande. En los años 50, ella defiende los derechos de las mujeres y las hace venerar. Lucha por lo que cree y eso hace que sea chocante para muchas personas, incluido su marido machista y violento. Cuando conoce a Leandro, él la entiende y la motiva a que deje a su esposo”, dice.

Agrega que ha sufrido leyendo los capítulos porque siente la angustia de Matilde Lina. Pero también sus agallas. “El día que decidió irse de su casa se fue. La criticaban porque se iba sola a los festivales y ella decía que iba a ver a los músicos y a los cantantes. No le faltaba al respeto a su marido, le gustaba el baile y la fiesta, y le siguen gustando. Pero si aún la sociedad es tan machista, en esa época peor”.

Matilde Lina trabajó mucho: en la oficina de Telecom, donde recibía mensajes para todo el mundo, desde citas médicas hasta felicitaciones; hacía rifas y comidas, cosía, todo para sacar a sus cuatro hijos adelante. Pero igual conversaba con los amigos, con la familia, hacía parrandas en su casa. “Y es una mujer feliz. Ella vive en Valledupar con una hija, pero pasa por los pueblos con frecuencia, tiene una casa en El Plan”, dice De León.

Por iniciativa propia, antes de empezar las grabaciones la visitó en Valledupar, “y me recibió en su casa cantándome un porro. ego le pedí que caminara para ver cómo sonreía la sabana y ella me dijo cómo dialogar y tener el tono cantadito. La vi con sus labios pintados de rojo y me contó que le gustaba mucho ese color. Tomamos tinto, hablamos mucho”, dice.

Les contó a las personas de vestuario y maquillaje todo lo que Matilde Lina le había dicho de sus ropas de esos días, que le gustaba pintarse las uñas de color rojo y tonos nasuperficiedos, los collares de perlas, los aretes, la trenza que se hacía, todo para acercarse aún más al personaje.

Además, Matilde Lina le habló de una bella historia de ella y Leandro: “Les pedía a los de su casa que le dijeran a Leandro que no estaba y luego se ponía su perfume y el músico gritaba: ‘Ya apareció la hembra’”.

Cartagenera, nacida en 1991, recuerda a su papá oyendo vallenatos en la terraza de su casa, sentado en su mecedora, vallenatos viejos, de Leandro Díaz, de los juglares. Pero aunque es costeña, nunca había visitado la zona de La Junta ni había estado en el balneario La Mina, “un lugar privilegiado, hermosísimo, con esas piedras gigantes, divinas. Y este proyecto, además, me ha hecho pensar mucho en esa parte costeña mía, en la tradición de los pueblos, donde no se pierden las costumbres”.

Todo eso lo siente mientras graba: una vecina la invita a desayunar, otra les da tinto a los actores y técnicos, la de la otra cuadra les lleva patacones, todo con frases de cariño. “Amo ese acento cantadito al dialogar, esa cercanía maravillosa”.

Ha tenido otros regalos. Indígenas de la Sierra Nevada se acercaron un día y le pusieron unas aseguranzas. “ego soy supercatólica, así que lo primero que me dijeron es que no era brujería y que no todo el mundo era merecedor de ellas. Me contaron que era un regalo de los hermanos maegores que venía de la tierra, de la naturaleza, de sus sueños y pensamientos”.

Facebook Twitter Enviar Linkedin

Silvestre Dangond es Leandro Díaz.

Foto:

Canal RCN

Últimas actualizaciones

Compartir

Artículos relacionados